El poder del silencio: por qué comer en paz mejora tu digestión y tu mente
- Grupo Seratta
- 30 jul
- 2 Min. de lectura

En medio del ruido de la ciudad y la rutina agitada, el silencio se convierte en un lujo. En OMM, más que un restaurante japonés en Bogotá, hemos entendido que el verdadero lujo gastronómico no solo está en el plato, sino en el espacio mental con el que lo recibes. Hoy te contamos por qué el silencio a la hora de comer puede ser tu mejor aliado para la salud física y mental.
Comer en silencio beneficios: una práctica milenaria con impacto moderno
La sabiduría oriental lo ha practicado desde hace siglos: comer en silencio permite que el cuerpo y la mente se alineen, potenciando la digestión, la consciencia plena y el disfrute real de los sabores. En la cocina kaiseki en Bogotá, este ritual se honra como una forma de respeto hacia el alimento, el chef y uno mismo.
Silencio, atención plena y digestión
Cuando eliminamos estímulos innecesarios —como conversaciones forzadas, pantallas o música invasiva—, el sistema nervioso entra en un estado de calma. Esto facilita la producción de enzimas digestivas, mejora la absorción de nutrientes y reduce la inflamación. Comer en silencio es, literalmente, medicina para el estómago.
Gastronomía asiática en Bogotá con alma y propósito
OMM no es solo un restaurante asiático en Bogotá. Es un templo gastronómico donde la quietud no es ausencia de sonido, sino presencia absoluta. Cada bocado en OMM es una invitación a conectar contigo mismo, con el plato y con el momento. Es un espacio donde la comida se convierte en una experiencia sensorial y emocional.
Comer en paz también calma la mente
Además de los beneficios físicos, comer en silencio favorece la claridad mental, disminuye los niveles de estrés y potencia la concentración. Esta práctica se alinea con conceptos budistas como el shojin ryori y el ichigo ichie, donde cada comida es irrepetible y debe vivirse con gratitud y conciencia.
La experiencia OMM: un ritual multisensorial
En OMM, ofrecemos una propuesta inspirada en la cocina kaiseki en Bogotá, donde cada detalle está diseñado para honrar el momento presente. Desde el ambiente minimalista hasta el ritmo del servicio, buscamos que el silencio no se sienta incómodo, sino sagrado. Aquí, el silencio alimenta.




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